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ALBERTO RODRIGUEZ Educador canino
La convivencia con un perro educado, hace que mejore la calidad de vida de todas las personas que puedan cohabitar con él y por supuesto a él mismo. Por ejemplo, un perro que hace sus necesidades por toda la casa, o que muerde todos los objetos que se encuentra a su paso o que nos tira de la correa, nos hace la vida más difícil, ya que nos planteamos como un esfuerzo llegar a casa y tener que ponernos a recoger sus excrementos o descubrir que nos ha destrozado las zapatillas o que pasear con el se convierta en una maratón de tira y afloja.
Esto deteriora la relación ser humano-perro y hace que nos enfademos y/o que veamos la posibilidad de tener uno en casa como una carga en vez de cómo un regalo, que es lo que supone el poder disfrutar de estos leales y divertidos animales.
Las normas cívicas actuales nos obligan a que nuestro perro aprenda a convivir no solamente con sus dueños, sino con el resto de las personas de su alrededor. Los perros educados, nos permiten salir de paseo, viajar e irnos de vacaciones, ir a un restaurante, etc. pero sobre todo nos permite disfrutar de tranquilidad en los momentos que podemos compartir con ellos.
Además podremos consultarle casos concretos que puedan darnos luz a las dificultades que podamos tener con nuestros compañeros caninos o de como eliminar, si es posible, costumbres mal aprendidas o simplemente como mejorar nuestros cuidados.
Ésta iniciativa que se acerca al medio rural, permite que nos tomemos un día de atención a nuestro perro, mientras disfrutamos y aprendemos. En la siguiente página web: www.ecugaia.com se pueden consultar los próximos seminarios que va a repartir en la geografía española. |